El abogado Cándido Simón planteó que la evaluación de los jueces de la Suprema Corte de Justicia debe realizarse de manera permanente, con criterios técnicos y objetivos, y no limitarse a una comparecencia puntual ante el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) al concluir el período de siete años.
Durante una entrevista en el programa Toque Final con el periodista Julio Martínez Pozo, por Antena 7, Simón precisó que una presentación ante el CNM no necesariamente permite determinar la calidad de la gestión de un magistrado, porque una comparecencia de ese tipo puede evaluar la capacidad de responder a determinadas preguntas, pero no necesariamente el desempeño acumulado durante años de ejercicio.
“Los jueces de la Suprema Corte de Justicia y de las altas cortes no deben ser examinados, sino evaluados”, afirmó Simón.
A su juicio, el proceso debe permitir valorar la gestión completa de los magistrados mediante indicadores que aporten información objetiva sobre su desempeño.
Como parte de esa evaluación permanente, propuso considerar, entre otros elementos, las decisiones que hayan sido revocadas o ratificadas, así como la responsabilidad particular del magistrado en las decisiones posteriormente revisadas por otras jurisdicciones.
Simón consideró que el Consejo Nacional de la Magistratura tiene la facultad institucional para realizar la evaluación de los jueces de las altas cortes, pero planteó la necesidad de fortalecer los mecanismos técnicos y metodológicos utilizados para cumplir esa función.
“Yo lo que recomiendo es que el Consejo disponga por reglamento un proceso de evaluación permanente a los jueces”, sostuvo.
Juez de carrera, liderazgo y capacidad de gestión
Al ser consultado sobre el perfil que debería tener el próximo presidente de la Suprema Corte de Justicia, Simón expresó su preferencia porque sea un juez de carrera.
Explicó que un magistrado con trayectoria dentro del Poder Judicial ya conoce el funcionamiento de la institución y sus estructuras, lo que permitiría asumir la conducción del sistema sin dedicar tiempo a aprender una dinámica institucional que ya existe.
“Yo preferiría que sea un juez de carrera”, manifestó.
No obstante, señaló que la experiencia judicial por sí sola no sería suficiente. Consideró que el presidente de la Suprema debe contar también con capacidad gerencial y liderazgo para conducir el Poder Judicial y ejercer la presidencia del Consejo del Poder Judicial.





