La vida de niñez y juventud de Jochy Santos no tuvo mayores tropiezos. Fue un niño feliz que se crió en el ambiente de los sectores capitalinos Don Bosco, Miraflores y San Carlos, tras la caída de la dictadura trujillista en el país.
El muchacho no tenía esos grandes sueños profesionales, pero uno lo alentó siempre:ser locutor. Y lo logró. De tal manera que su nombre quedó inmortalizado desde la noche del miércoles 18 de marzo cuando la Asociación de Cronistas de Arte le otorgó el Gran Soberano de los Premios Soberano 2026.
Ya entrada a la juventud, Jochy Santos trabajaba en una empresa naviera cuando el periodista y locutor Carlos T. Martínez lo invitó a ser parte de su programa radial “Panorama farandulero y algo más”, en 1985. Ya su relación con la radio, como control, venía desde años antes.
“El locutor no era bien visto por la sociedad, pues se entendía que era un tipo bohemio, un bebe romo en los patios, era el concepto del locutor,pero desde muchacho era lo que siempre me gustaba”,llegó a decir Jochy.
“En el programa de Carlos T.ya empezaba a escribir, cosas de relajo, con notas de farándula, pero eso me abrió las puertas para trabajar con Freddy Beras Goico”, comentó.
Freddy era fijo oyéndolo en el programa de radio y de ahí surgió la relación con él. Antes de ir a la pantalla, su primer trabajo fue como productor del programa televisivo “Con Freddy y Yaqui”.
Luego se fue a trabajar con Freddy, en producción (no frente a las cámaras), en el programa “El Gordo de la Semana”.
Entonces ahí es que se junta con J. Eduardo Martínez, quien era contable en una agencia de publicidad, pero tenía inquietudes de locución, para la realización del espacio “El show de la noche”, a través de Teleantillas.
“J. Eduardo es quien me dice que nos inventemos un programa de televisión nocturno y ahí es que comienza El show de la noche”, recuerda.





