spot_img

Desde la periferia

Fecha:

Gustavo Volmar / Listín Diaro

El dominio de regiones de un país por bandas armadas fuera del control de las autoridades gubernamentales, no es algo que sólo haya ocurrido en Haití. En Latinoamérica, por ejemplo, las hazañas – o desmanes según cada quien lo vea – de Pancho Villa y otros caciques en México han servido de tema para incontables libros, novelas y películas, a veces mezclados con narraciones de intrigas, valentía, aventuras y romances. Se diría que esos acontecimientos son parte de un pasado ya lejano, pero está muy cerca el predominio que organizaciones dedicadas al tráfico de drogas y otros tipos de delitos ejercen actualmente sobre algunas porciones del territorio de esa nación.

Otras partes del mundo también han sido víctimas de situaciones anárquicas en las que el poder efectivo se encuentra en manos de tribus y líderes de diverso origen, siendo notorio a ese respecto el continente africano en diversos sitios y ocasiones, más recientemente en Somalia y Libia.

Lo que distingue y hace resaltar las condiciones prevalecientes en Haití es que ha dejado de tener un gobierno funcional que controle el principal centro de la economía y la población. La mayoría de las veces, las zonas que escapan de la influencia gubernamental son áreas rurales, provincias periféricas, terrenos agrestes, comarcas distantes y comunidades pequeñas, permaneciendo los más importantes núcleos urbanos bajo el control de las autoridades. En Haití, sin embargo, es la capital del país el foco anárquico más destacado, lo que desarticula el ejercicio gubernativo, genera una imagen de caos nacional generalizado, y propicia la impresión de que se ha llegado allá a un punto sin retorno, sin esperanzas razonables de recuperación. Eso hace recordar la guerra del Líbano décadas atrás, centrada en Beirut, otrora la más próspera ciudad de ese litoral del Mediterráneo, en la que se enfrentaron facciones con fundamentos religiosos en un destructivo conflicto que lucía ser interminable.

La situación haitiana es, evidentemente, muy grave, para la cual no hay soluciones fáciles ni rápidas. Hay que tener en cuenta, no obstante, que la normalización puede comenzar por las zonas que han sido menos afectadas por la violencia y el colapso institucional, a pesar de las grandes dificultades logísticas que plantea la situación en Puerto Príncipe y sus alrededores. Desde ese ángulo, es necesario vislumbrar un proceso gradual desde la periferia hacia el centro, y no uno inverso desde el centro hacia la periferia, siendo una fuerza de intervención sólo un componente de la estrategia a seguir, en lugar de esperar que la llegada de un contingente militar o policial extranjero vaya a ser suficiente para pacificar y estabilizar al país.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Compartir este post:

spot_img
spot_imgspot_img

Suscribirme

Popular

Artículos relacionados

 Procuraduría inaugura Centro de Atención Integral de Acceso a la Justicia en Bahoruco

Como parte del plan de mejoras de las oficinas...

Adoexpo reafirma confianza en el diálogo para seguir fortaleciendo el comercio internacional

Santo Domingo, RD.- La Asociación Dominicana de Exportadores (Adoexpo) consideró...

ICE prepara operativo para deportar a migrantes haitianos tras fin del TPS, según CBS

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) prepara un operativo para...

“Lloramos todos de emoción”: los padres de Esmeralda Damiano celebran el oro de su hija a distancia

La medalla de oro conquistada por Esmeralda Damiano Guerrero en los XXV...