Mucho antes de la carta pública en la que anunció su despedida de la selección de Argentina tras dos décadas, Lionel Messi ya había dado una señal de un final inminente.
Tras la derrota ante España en la final del último Mundial el 19 de julio en Nuev Jersey, el capitán se quedó varios minutos parado en el campo de juego observando a miles de hinchas argentinos. Lloraba desconsoladamente, mientras a su espalda los rivales levantaban el trofeo.
Ahora se sabe que sus lágrimas no fueron por la derrota deportiva, sino porque sabía en su fuero íntimo que el fin de una era se avecinaba. Pasaron dos décadas en las que convivió con las críticas más despiadadas y el amor incondicional de una afición rendida al líder de la mejor selección argentina de la historia.
El artillero histórico de Argentina (125) confesó que la carta pública en la que anunció su retiro de Argentina este lunes la había escrito dos días después de terminar la Copa del Mundo, la sexta de su carrera. Pero explicó que no la había publicado antes por la enfermedad de su padre Jorge, quien falleció el pasado 8 de agosto.
“Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos atrás que merecen estar”, escribió Messi, de 39 años. “Dolió y duele en el alma, pero entiendo que es el momento. Les juró que siempre dejé todo”.
el sucesor de maradona
Messi era un adolescente que brillaba en la cantera del Barcelona y España lo tentaba para su selección cuando recibió la convocatoria de Argentina para sumarse a sus combinados juveniles. Él no lo dudó. Había crecido observando videos de las mejores jugadas de Diego Maradona con la casaca Albiceleste y su sueño era jugar para su país natal.





