En un circuito de karting de Inglaterra, una docena de niñas y chicas adolescentes se ponen el casco. Participan en una iniciativa dirigida a atraer a las mujeres al automovilismo y, quién sabe, sembrar la semilla de una futura campeona de Fórmula 1.
Hombres y mujeres pueden competir teóricamente en la F1 unos contra otros, una circunstancia que se da en pocos deportes. Pero en la práctica, el techo de cristal no se ha roto todavía.
La italiana Lella Lombardi fue la última mujer en competir en un Gran Premio de la F1 y lo hizo en el lejano 1976.
La limitada exposición de las niñas al automovilismo, un entorno todavía muy masculino, explica para muchos esta larga ausencia.
Según “More Than Equal“, que trabaja para promover a las mujeres pilotos, las chicas comienzan en el karting, la primera etapa hacia la F1, de media dos años más tarde que los chicos.
En octubre, Motorsport UK (Federación Británica de Automovilismo), con el apoyo de la marca de maquillaje Charlotte Tilbury, organizó esa reunión de jóvenes promesas femeninas en Nottingham, en el centro de Inglaterra.
“Empezamos preguntándoles si veían los deportes del motor y si estaban interesadas por la Fórmula 1. Y vimos cómo levantaban la mano“, cuenta Cameron Biggs, uno de los responsables de formación de Motorsport UK.





